Cine nacional en números rojos

Algo de Cine
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Devuelveme la vida
Una mujer pagó junto con sus hijos las consecuencias de haberse internado en una red de narcotráfico, la guerra entre dos familias se impuso en la historia de amor shakesperiana de dos jóvenes en Sarare, se hizo pública una versión de los hechos ocurridos durante las últimas horas del presidente chileno Salvador Allende, cuatro niños emprendieron la búsqueda de un tesoro tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, comunas socialistas compartieron sus historias de autogestión, y dos hermanas se subieron al ring del deporte y de la vida. El cine venezolano estrenado durante el primer semestre de 2016 se distinguió por su variedad temática y de genéros dramáticos, pero también por haber padecido, tambaleante, los embates causados en las producciones, en las salas y en las taquillas por la crisis económica y energética que atraviesa el país.
Aunque el 16 de enero se informó a través de la cuenta de Twitter del Centro Nacional de Cinematografía (CNAC) que para 2016 se esperaban celebrar 26 estrenos de películas nacionales, en los primeros seis meses (y aún hasta mediados del séptimo mes) el conteo solo alcanza los seis títulos presentados en salas comerciales, lo que corresponde a 23% de la meta.
Cuando restan ya 23 semanas para culminar el año en curso, sería necesario presentar casi un película a la semana si se espera alcanzar el número planteado en enero por el órgano rector de cine y medios audiovisuales del país.
A pesar de la dificultad que se avisora para alcanzarla, la cifra auspiciada por el CNAC para 2016 fue, por lejos, menos ambiciosa que la propuesta para 2015, cuando se prometieron 50 estrenos y solo se realizaron 31. Vale decir que la proyección de estas tres decenas de producciones significó de igual modo un récord en comparación con la cantidad de estrenos realizados en el país durante los tres años anteriores. De acuerdo con cifras difundidas por el CNAC en sus balances anuales, en 2014 se estrenaron en las salas venezolanas 25 largometrajes nacionales; en 2013, 21; y en 2012, 13 cintas.
Devuélveme la vida, ópera prima de Alain Maiki Zahr; Juntera, de Giuliano Salvatore; Allende en su laberinto, coproducción del chileno Miguel Littin; Travesía, de Jesús Rondón; Guerra de Vargas y Morillo, dirigida por Sandro Sánchez, y La gran pelea, de Luis Cerasa son los filmes nacionales que han sido proyectados en lo que va de año. Para finales de esta semana, se espera el estreno de la cinta Maisanta, anunciada para el 29 de julio.
El crítico y ensayista Rodolfo Izaguirre, director entre 1968 y 1988 de la Cinemateca Nacional de Venezuela, mira con preocupación el reducido número de estrenos celebrados en el año, y califica al panorama com “poco alentador”. Consultado sobre el motivo que habría incluído en este hecho, declara: “La primera y gran razón es económica, en este momento no hay dinero en el país para nada, y mucho menos para el cine. Los realizadores y cineastas son los poetas de este tiempo, ellos quieren contar y cantar las cosas de su tiempo y utilizan como herramienta expresiva el cine. Pero sin dinero no hay película. Lo demás son presiones de otra naturaleza, políticas o sociales”.
La productora Laura Oramas, quien actualmente trabaja en la preproducción de la próxima cinta del director Alfredo Anzola, Más vivos que nunca, continúa en el tema: “la dificultad que hoy tenemos los venezolanos para hacer cine es la misma que se padece en el resto de las áreas. Los precios suben, las cosas no se consiguen… es el drama del país e intentamos sortearlo”.
La venezolana Fina Torres, directora de cintas como Oriana (1985) o Liz en septiembre (2014), apunta como motivo los recortes energéticos que afectaron a los cines, sobre todo a aquellos ubicados dentro de centros comerciales, donde ya empieza a normalizarse la restricción. “Si yo hubiera tenido una película para estrenar con la limitación de los cortes y sabiendo que mi película se pasaría en solo una o dos funciones diarias en vez de cuatro, y estuviera tan reducida la posibilidad de recaudar, no la sacaría ahí sino que esperaría que la cosa se normalizara”.
En efecto, a una de las películas más esperadas del año, la laureada Desde allá, de Lorenzo Vigas, se le postergó varias veces el estreno para evitar que su recaudación y asistencia se viera limitada por el racionamiento eléctrico. Fijada en primer lugar para el 29 de abril, llegará finalmente a las salas venezolanas el 2 de septiembre, casi un año después de haber merecido el León de Oro en Cannes.
Con la cinta Tamara, de Elia Schneider, ocurrió un hecho similar. Aunque se esperaba para el 13 de mayo, fue cambiada para inicios de 2017, para reducir los riesgos de taquilla y, además, para evitar competir contra el filme de Vigas en la preselección nacional al Oscar. Ninguno de estos platos fuertes de la producción nacional fue estrenado en el Festival del Cine Venezolano, en Mérida, principal evento de la cinematografía en el país.
Otras cintas que habían sido anunciadas para el primer semestre y que brillaron por su ausencia en las carteleras fueron Cómo casarse antes de los 30, de Manuel Pifano; El show de Willi, de Fernando Venturini; El DiCaprio de Corozopando, de Luis Rahamut; y Abril, de José Antonio Varela.
“La situación está difícil, para el cine y para todos pero yo espero que pronto mejore, así, para el cine y para todos”, declara Izaguirre.
“Estas historias serán contadas, el cine nacional y sus historias deben volver a acercarse al país”, concluye.
@mariagfernandez  Fuente El Universal
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Periodista y Locutor. Productor y Conductor del programa "Algo de Cine" (viernes 02:00pm por la señal de Victoria 103.9 FM)